covid 002Fisuras políticas y científicas. Las visiones encontradas sobre la situación actual de la pandemia parecen alejar la posibilidad de un consenso que contribuya a un frente común. Incluso aquellos que, como los miembros del Grupo Asesor Científico Honorario del gobierno, hacen un esfuerzo mayúsculo para evitar confrontaciones, no pueden abstraerse a la tensión de las contradicciones.

El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), por ejemplo, había proyectado un modelo de análisis según el cual el 30 de diciembre era esperable registrar 1.200 casos de infectados, pero la comprobación de que «terminamos con 600» alentó al ministro Salinas a anunciar un enlentecimiento de la curva. El «moderado optimismo» no se resquebrajó cuando, al día siguiente, se llegó a un nuevo récord de positividad y de casos diarios.

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El gobierno prefiere amplificar los aspectos favorables de la opinión científica. Pero momentáneamente surgieron las críticas: «Al día de hoy, domingo 20 de diciembre, estamos en la situación epidemiológica más grave desde el inicio en nuestro país el día 13 de marzo. Con un aumento de infectados, internados y fallecidos con edades cada vez más jóvenes. Con una pérdida de rastreo de más del 30 por ciento y una demora en el testeo de los casos sospechosos y de los contactos cada vez mayor, debido a la saturación de los respectivos equipos responsables», escribía un grado 5 miembro del GACH, para circulación interna. «Se perdió un tiempo precioso. Justo cuando se dispara», escribió.

El científico reclamaba que «nuestra energía debiera estar destinada al fortalecimiento de los equipos asistenciales de los territorios comunitarios» y para ello solicitaba «la complementación de las diversas instituciones de salud, tanto públicas como privadas, para reorganizarse y reforzar dicho nivel».

El gobierno considera que la situación está contemplada, especialmente en el primer nivel de atención. El presidente Lacalle tuvo un tropezón en la conferencia de prensa del miércoles 6 cuando, consultando al presidente de ASSE allí presente, confirmó que «es falso» que las puertas del Maciel y del Hospital Español estuvieran saturadas; momentos después, Leonardo Cipriani admitió una «saturación puntual».

Otras voces se sumaron a la impotencia: el presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Gustavo Grecco, abogó por un mensaje gubernamental más contundente para frenar el incremento de la pandemia, «que saturará los servicios de cuidados intensivos, en los que muchos puestos de trabajos especializados se mantienen sin cubrir, lo que genera tensiones».

Algunos senadores de la oposición coincidieron con las autoridades del SMU en la necesidad de «modificar los protocolos que les permitan a los médicos aumentar las indicaciones de test».

Médicos consultados por Brecha sostienen que «es el primer nivel el que debemos reforzar, lo que significa [aumentar] horas médicas, de enfermería, nurses y técnicos, traslado de pacientes, traslado de muestras, informatización centralizada de la gestión, etcétera. Extender horarios de atención, multiplicar las atenciones domiciliarias médicas, de enfermería, hisopado y control telefónico. Claramente implica asignación de recursos».

En la sesión de la comisión del Senado, el senador Olesker consultó: «Queremos saber cómo el Ministerio de Salud Pública controla a los prestadores en esta dialéctica entre el covid y el no covid». El senador agregó que una encuesta entre prestadores de servicios de salud «observó una reducción significativa de la actividad asistencial de la cardiología intervencionista en Uruguay durante el período establecido como covid y una gran disminución en el número de pacientes tratados por Iamcest [infartos de miocardio]. Esto resulta llamativo, dado que sería previsible una disminución de los procedimientos coordinados, pero no en los [pacientes con] SCA [síndrome coronario agudo]. Debemos ser enfáticos en promover que los pacientes con síntomas cardiovasculares demanden asistencia al sistema sanitario para poder recibir el tratamiento apropiado y de forma oportuna, sin olvidar que la infección por coronavirus puede presentarse con afectación cardiovascular».

Hubo, además, otros planteos que cuestionan la suficiencia oficial. El senador Óscar Andrade puntualizó: «Nosotros vemos que el Poder Ejecutivo hace un énfasis en una parte de los cuidados que la población debe tener respecto a la pandemia, pero no tiene el mismo acento en el área del trabajo», donde las infracciones a los protocolos superan el 60 por ciento en las inspecciones que, por otro lado, son insuficientes. Olesker, en tanto, se refirió al multiempleo en la salud como un factor que contribuye a las demoras y fallas. «Creo que hay que empezar a diseñar un sistema de trueque entre las instituciones», señaló.

El senador Mario Bergara, por su parte, puso el dedo en la llaga económica. «Tenemos la intuición –que puede ser equivocada; ojalá lo sea– de que, quizás, no se toman más medidas en el terreno sanitario –como, por ejemplo, la que planteaba el senador Olesker en cuanto a proponer restricciones en el transporte metropolitano o cosas por el estilo– por entender que son cuestiones que requieren compensaciones por la vía de subsidios».

 

Publicado por Brecha